(Intro - suave acordeón y guitarra, ritmo lento de banda. Se escucha un breve sonido de grabación antes de empezar la canción)
Locutor (con voz engolada): ¡Yulai Music Record! ¡El Guerrero Poeta y Loco presenta… (pequeña pausa dramática)…!
(Verse 1)
Recuerdo aquel veinte de abril, la tarde se pintaba de miel,
El sol caía suave y lento, como un suspiro, tierno y lento.
Te vi llegar, mi María Elena, con tu vestido blanco, flotando como una pluma al viento,
Y en ese instante, mi alma supo, que eras mi destino, mi anhelo, mi lento lento. Fue solo un susurro de mi intuición, un presentimiento que anhelaba dejar de ser solo eso, para convertirse en la realidad más hermosa. Tu perfume a jazmín, invadió mi ser, un aroma que aún recuerdo con fervor. Recuerdo la timidez en tu mirada, la forma en que mordías tu labio inferior cuando te hablaba.
(Verse 2)
Tus ojos, mi María Elena, dos luceros brillantes, reflejando un amor sin igual,
Tu sonrisa, un amanecer radiante, que iluminaba mi triste mal. Recuerdo tus manos, tan suaves y delicadas, al entrelazarlas con las mías, sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo. El roce de nuestras pieles, una sensación inolvidable. Fue más que un susurro de mi intuición, era una certeza que anhelaba se hiciera realidad. El aire se llenó de magia, las flores perfumaban el aire,
Y en ese momento, mi corazón latía, solo por ti, sin cesar, sin compare. Tu voz, melodía celestial, susurrando promesas al oído, promesas que aún hoy se mantienen vivas en mi memoria. Recuerdo la promesa que me hiciste ese día, bajo la sombra de aquel viejo árbol de jacaranda. Y en ese momento, supe que te amaba, y deseaba con todo mi ser que este presentimiento se hiciera realidad.
(Chorus - ritmo ligeramente más intenso, con trompetas y tuba suaves)
Aquel veinte de abril, mi vida cambió,
El amor llegó, con su dulce embrujo,
Desde ese día, mi alma te encontró, mi María Elena,
Y en tu mirada, encontré mi refugio, mi cálido cobijo. Y en tus brazos, encontré mi hogar. Dejé de desear que fuera solo un presentimiento, porque te amo, mi María Elena, y quería que esto se hiciera realidad.
(Verse 3)
Caminamos juntos, mi María Elena, tomados de la mano, bajo la luz de la luna llena,
Susurrándonos promesas al oído, un amor eterno, una eterna escena. Recuerdo el calor de tu cuerpo junto al mío, la sensación de seguridad y pertenencia que me inundaba. Recuerdo la complicidad en nuestras miradas, la forma en que nos entendíamos sin necesidad de palabras. Era más que intuición, era un deseo profundo, un anhelo que se materializaba ante mis ojos. Las estrellas fueron testigos mudos, de nuestro amor, puro y sincero,
Y en cada beso, sellamos un pacto, un amor para siempre, un eterno sendero. Cada beso, una explosión de sensaciones, un universo de emociones que me transportaban a otro plano. Contigo, mi María Elena, el mundo se vuelve un lugar mejor. Recuerdo la primera vez que te dije "te amo", y la emoción que sentí al escucharlo de tus labios.
(Verse