(Flauta, saxofón y violín inician con una melodía que oscila entre la desesperación y la esperanza, reflejando la dualidad de la situación.) o o o o buscar de dios de dios de dios 'o o o o o o .
(Flauta - Verso 1)
Guadalajara, bajo la sombra de un gigante dormido,
que despierta con furia, pero un susurro de esperanza, ¡qué sentido!
La tierra se estremece, un monstruo que ruge y brama,
pero la bondad de Dios, como un bálsamo que calma.
(Saxofón - Verso 2)
México, azotado por el látigo del cielo,
lluvias torrenciales, un diluvio que todo lo inunda, un tormento cruel.
Desastres naturales, como dientes de un dragón voraz,
pero la paciencia de Dios, nos da tiempo para cambiar, ¡qué paz!
(Violín - Verso 3)
El tsunami en Rusia, un dragón marino enfurecido,
que se levanta del mar, con olas de muerte, ¡qué sentido!
Incendios infernales, como el aliento del infierno,
pero el amor de Dios, nos ofrece un camino de retorno, ¡qué infierno!
(Flauta, saxofón y violín - Coro)
¡Oh, tiempos finales! El planeta gime, agoniza,
un llamado al arrepentimiento, antes que la tierra se desmoronice.
Jehová Dios, nuestro refugio, su bondad infinita y su paciencia inmensa,
abre nuestros corazones, danos fe y esperanza, ¡oh, Señor, te imploramos!
(Saxofón - Verso 4)
El cambio climático, una espada de Damocles que pende,
amenazando con destruir, todo lo que amamos, ¡qué apende!
Pero la misericordia de Dios, es un escudo protector,
si cambiamos nuestro rumbo, ¡qué bendición!
(Violín - Verso 5)
Guerras y conflictos, como serpientes venenosas que se enroscan,
inyectando su veneno, en el corazón de la humanidad, ¡qué nos alcanzan!
Pero la justicia de Dios, es un faro que ilumina,
si buscamos su perdón, ¡qué nos ilumina!
(Flauta - Verso 6)
Guadalajara, México, el mundo entero en oración,
busquemos la presencia de Dios, con humildad y devoción.
Su bondad y paciencia, un llamado a la conversión,
para encontrar la salvación, ¡qué conversión!
(Flauta, saxofón y violín - Coro)
¡Oh, tiempos finales! El planeta gime, agoniza,
un llamado al arrepentimiento, antes que la tierra se desmoronice.
Jehová Dios, nuestro refugio, su bondad infinita y su paciencia inmensa,
abre nuestros corazones, danos fe y esperanza, ¡oh, Señor, te imploramos!
(La música concluye con una melodía que, aunque mantiene la gravedad de la situación, termina con un tono de esperanza y fe más pronunciado, enfatizando la posibilidad de redención a través de la fe en Dios.