Nací donde el concreto quema y la luna vigila, Lomas de Granada en la esquina
La 9 en la cintura, olor a marihuana, las sirenas de madrugada que era la señal pa que la banda de activará
A los nueve me meti en el barrioy su rutina, me crié entre droga , balas y bandidos en la esquina.
Poco a poco ,
avanzando ennese camino que me arruinaría,
la vida con la mente puesta , que daria la vida por mi pandilla..
Respeto pal combo de la c9,
códigos de familia
y nunca pensé,
que hoy en día la mayoría de mis hermanitos ya no estarán.
El humo de los pulmones, el chorro para el piso y una mirada para arriba.
la noche dibujó llanto y vacío hoy , el día de las velitas.
Mamás sufriendo ,rezando ,
y preguntándole
al viento , por que su hijo tenia que perder la vida..
La calle me enseñó que
hablar de mas es la sentencia que por bocon es seguroque pierdes la vida., por cuidar los míos,
reventarte no me importaría.
Pistolas que silban, noches en vela,
contando al cielo recordando aquellos días.
Una bala que rozó mi pierna — me dejó vivo,
y al mirar atrás,
no fue la misma suerte la tuvo mi amigo
y solo me preguntó por que no tubo que impactar conmigo.
He visto noches llenas de humo, funerales en el barrio , y al pensar por que estoy vivo me confundo
Me burlé de la muerte tantas veces; quebla oscuridad
me
consume
por eso valora lo que ahora tienes.
perdón mama por tanto sufrimiento , por tantas lágrimas,
por tanto sufrimiento,
por las desveladas creeme lo siento . no sabía lo que estaba haciendo.
perdon papa por no haberte escuchado a tiempo . todos tus consejos siempre se hiban con el viento.
(Voz de fondo: "Santiago, hermano")
(Respuesta corta: "que es lo que estashaciendo..")
A los 11 años ya me había ganado el respeto, en el combo
aquel , yo ya estaba adentro
,como olvidar cada instante cada momento.
Humo en el pecho desde muy pequeño, esa es mi historia, si , la DE SANTIAGO por supuesto,
el reloj
no para , el tiempo corriendo , la calle me acaba,
me está consumiendo y quizás mañana me vaya pal cielo,, eso no lo se , solo se , que es lo único seguro que verdad yo tengo.
Parceros contando historias de plata y lo que habían hecho,
pero se olvidaban que que mi Dios todo lo está viendo,
creeme , existe el carma
, y yo . Lo estoy viviendo.
Pero la plata se fue, todo se acabó y de sus acciones tubo que pagar el precio. muchos parceros de aqui ya partieron, de mis hermanitos solo me quedan recuerdos.
Recuerdo y pienso en lo que estaba haciendo,
no voy a mentir por mi rostro , lágrimas estan corriendo.
La esquina de la cancha, los gritos de los parceros, el golpazo de la vida, al ver que mis socios se están muriendo.
Definitivamente de los actos,
fue muy alto el precio, , aunque cueste
sangre , vamos pa delante eso es lo que pienso.
Si hay que dar la vida, se da — por ellos. Viviendo éste feroz adiós,
santiago se está despidiendo,
por que
quizá mañana sea yo el que se encuentre muerto, en esa caja fría directo pal hueco.
¿Y ahora qué? Me pregunto en voz baja, miro al cielo por los que ya no están
Rezo con la mano en el pecho, las oraciones de mamá me vuelven a levantar
Las balas pasaron cerca, noches sin dormir, el eco de un misil
Prometí nunca olvidar, que la lealtad pesa más que el brillo fácil
perdón mama por tanto sufrimiento lo siento mucho no sabía lo que estaba haciendo.
perdon papa por no haberte escuchado a tiempo todos tus consejos siempre se hiban con el viento
(Voz de fondo en coro: "perdón, perdón")
(Respuesta: "lo siento... mamá, papá...")
En la iglesia de barrio encendí una vela por cada nombre que escuché
Pregunté al espejo si esto es destino o el fruto de lo que aprendí desde ayer
Manos que temblaron, labios que pidieron, promesas a los ángeles del combo
Santiago no olvida, guarda cicatrices y un abrazo que sabe a retumbo
perdón mama por tanto sufrimiento lo siento mucho no sabía lo que estaba haciendo.
perdon papa por no haberte escuchado a tiempo todos tus consejos siempre se hiban con el viento
(Ad-lib final: "Lomas de Granada, parceros en el cielo, sigo en la esquina, sigo vivo")
Esta es mi historia: rap de calle, olor a humo y fe en la garganta
Veintiséis años en la espalda, dolor que no se espanta
Santiago, a