(Verso 1)
Te vi sonreír como quien ilumina la vida,
con esa voz firme y esos ojos que no piden perdón.
No fue tu cuerpo, fue tu alma la que me hirió,
como un rayo bonito que se clava sin razón.
Te soñé sin querer, sin planearlo, sin defensa,
y en el pecho me nació un cariño que no piensa.
Pero tus pasos iban a un ritmo diferente,
uno que mi amor no alcanza ni entiende.
(Verso 2)
Yo no sabía, lo juro, no lo entendí al principio,
que tus besos no eran para hombres como yo.
Y no es por rabia, es por ternura que hoy te escribo,
pues aún sabiendo eso… igual me dolió.
Tu forma de hablar de ella con esa pasión tan limpia,
me hizo pedazos pero no te quité la sonrisa.
No eras mía, ni lo ibas a ser jamás,
pero yo me aferré como niño a un vendaval.
(Verso 3)
No quise convertirte, no creas, no soy tonto,
sé que el amor no es un botón pa’ cambiar.
Nomás que el corazón es necio y medio torpe,
y te sigue aunque sepa que va directo al final.
Quise abrazarte sin lastimar tu esencia,
pero mis abrazos te sabían a ausencia.
Y ahora me quedo con este amor sin casa,
una llama que arde aunque nadie la abraza.
(Estribillo)
No eras pa’ mí, y yo sí era pa’ amarte,
aunque el destino no nos dejó encontrarnos de frente.
Te amé sabiendo que te iba a perder,
te cuidé calladito pa’ no dolerte también.
Doce cuerdas lloran por un “nunca será”,
y yo me pierdo en una historia sin final.
(Verso 4)
Tu voz me hablaba de otra como si yo no temblara,
como si no se me partiera el alma con cada palabra.
Y yo asentía, fingiendo que no pasaba nada,
mientras por dentro moría de amor y de rabia.
Rabia no por ti, sino por mi corazón necio,
que quiso hacer nido en tu pecho ajeno.
Nunca me mentiste, fuiste honesta y real,
pues aún así... me dolió igual.
(Verso 5)
A veces pienso en cómo habría sido tu mirada,
sí yo hubiera nacido otra historia, otra cara.
Pero esa línea no existe, ni la voy a inventar,
pues tu verdad es bella, y no se debe juzgar.
Tú mereces ser amada por quien tú elijas,
y yo merezco sanar esta herida tan fija.
No te culpo, no te olvido, ni te quiero cambiar,
sólo quiero dejar de llorarte al tocar.
(Verso 6)
Le canté a tus silencios, a tu pelo entre mis dedos,
ou nunca lo tuve más que en sueños llenos.
Te escribí canciones que nunca vas a escuchar,
y hoy las toco bajito pa’ no molestar.
Mis amigos dicen: “déjala, no es pa’ ti”,
y yo les contesto: “yo ya lo entendí…”.
Pero el amor no se apaga nomás porque no se puede,
es como una herida que sangra aunque nadie la muerde.
(Estribillo)
No eras pa’ mí, y yo sí era pa’ amarte,
aunque el destino no nos dejó encontrarnos de frente.
Te amé sabiendo que te iba a perder,
te cuidé calladito pa’ no dolerte también.
Doce cuerdas lloran por un “nunca será”,
y yo me pierdo en una historia sin final.
(Verso 7)
Te vi de la mano de ella, y no sentí celos,
sentí ternura, sentí respeto, sentí que era cierto.
Y por fin entendí que el amor también es dejar ir,
cando amar también significa no insistir.
No me debes