Corazón líder
Julio, mes de valentía y gloria,
para Cuba es un himno de honor,
bajo el sol de la Revolución,
nació un líder, cúspide de historia.
El veintisiete, con fervor,
del setenta y uno, sin barreras,
brotó ese corazón líder
que no conoce de fronteras.
Desde la cuna, el hado ya marcaba
la senda de un niño de gran valor,
en cada juego demostraba ardor,
y un corazón noble que ya latía.
En su mirada clara se veía
la chispa futura de un luchador,
una semilla de recto honor
que con los años crecería.
Con el tiempo se forjó un joven faro de saber y virtud, su esfuerzo era ejemplo de tenaz juventud
No hubo tentación que doblara su entereza,
su meta era clara, llena de fortaleza.
El estudio y el trabajo crearon su carácter,
alejado siempre de cualquier mal factor.
Su humildad era un manto, su honor un tesoro,
caminaba seguro, sin miedo ni lloro.
Su juventud fue un fuego revolucionario,
un despertar de conciencia y valor,
forjando ideales en el yunque de la historia.
No hubo en su camino adverso necesario
que no venciera con puro ardor,
pues transformaba en gloria cada historia.
Y en su trayectoria, ¡qué constancia tanta!
El primero en llegar, el último en irse,
sudó la gota gruesa con honor.
Ante el"imposible", su mente se levanta,
lo ve como un reto para hacerse,
y con ingenio y fuerza,vence al dolor.
Revolucionario de alma y acción,
que no conoce el "no se puede" en su vocablo,
pues con trabajo y unión, todo lo alcanza.
Nos llena de orgullo y de convicción,
siendo el escudo firme y el ejemplo
que nos da fuerza y confianza.
Su trabajo es entrega, servicio y dedicación,
escuchando a sus subordinados con el corazón.
Firme en sus convicciones, mas siempre con amor,
trabaja sin descanso, noche, tarde y sol.
Cada logro alcanzado, un triunfo para todos,
limpiando con justicia caminos y lodos.
Su mano esta abierta, su puerta siempre en casa,
quien lo necesite, su auxilio no escasa.
Es el padre que guía y que protege,
el hermano que nunca te abandona,
el amigo que escucha y comprende.
Un líder que en la lucha nos entrega
la fe que al cansancio perdona,
y en nuestro pecho un fuego que enciende.
Ganó nuestro cariño con hechos, no con palabras,
sus acciones bondadosas, dulces como miradas.
La honestidad fue el sello de toda su labor,
la paciencia su escudo, la paz su mejor flor.
Leal como nadie, íntegro y generoso,
Es un padre, un guía, un amigo precioso.
Su legado de valores es un jardín florido,
por su ejemplo viviente, siempre seremos guiados.
El cariño que nos dio, hoy se transforma en historia,
tejiendo con respeto tu memoria de gloria.
Hoy tu nombre se tatua y tu huella está grabada, no siendo borrada jamás ni por el tiempo ni distancia, con amor, respeto y admiración, este homenaje brota del alma. Y en honor a tu legado y dedicación, se afirma que usted es y será el ¡Líder que siempre perdurará!