(verso)
Detente un momento, si es que puedes, y mírame con los ojos limpios,
no esos que usabas para juzgarme cuando te convenía,
no esos que evitaban la verdad cuando te la gritaba el silencio.
¿Dónde se te fue la ternura? ¿Dónde enterraste las promesas?
Yo sigo aquí, entre las ruinas de un nosotros que tú misma rompiste,
cargando tus excusas como si fueran mías,
preguntándome todavía si acaso merecí la condena
de haberte amado más de lo que tú eras capaz de recibir.
(verso)
Te lo di todo… no como frase vacía de canción barata,
te lo di de verdad, con el alma pelona, sin filtro, sin escudo,
con el corazón expuesto como carne viva frente a tus dudas.
Y tú, tú fingiste no ver, fingiste no oír, fingiste que todo te dolía…
pero lo tuyo no era dolor, era culpa,
carga disfrazada de indiferencia,
carga que te hacía más fácil culparme que aceptar lo que hiciste.
Porque admitir que yo no fallé, que fui real,
hubiera sido demasiado peso pa’ tu conciencia frágil.
(verso)
Y ahora andas por ahí, contando historias que no te crees ni tú,
pintándome como el culpable de tu vacío,
cuando yo fui el único que trató de llenarlo.
Nunca te pedí más de lo que tú decías que querías dar,
pero ni siquiera eso cumpliste.
Me diste migajas de amor con cara de banquete,
y yo, tonto, me las comía agradecido,
creyendo que algún día vendría el festín.
Nunca llegó… porque nunca pensaste en darme nada más.
(verso)
Pero claro, es más fácil decir que yo era difícil,
que yo era intenso, que yo exigía demasiado.
Y tal vez es cierto…
tal vez te exigía cosas como respeto, verdad, lealtad,
cosas que para ti eran lujos y no actos de amor.
Tal vez te dolía que no podía quedarme callado
mientras tú mentías con sonrisa de ángel,
o que no me tragara tus contradicciones disfrazadas de libertad.
Pero nunca te prohibí ser tú…
lo que no acepté fue que me usaras para esconder lo que no podías enfrentar.
(estribillo)
Así que dime tú, si tienes tantita memoria:
¿Qué fue lo que hice mal?
¿Haberte amado con ternura cuando tú sólo entendías el desinterés?
¿Haberte defendido en tus batallas cuando ni tú querías ganar?
¿Haberte esperado en tus huidas, creyendo que volverías a luchar?
¿Haber creído que podías amar de verdad,
cando apenas y sabías quererte a ti misma?
(verso)
Yo no era perfecto, nunca lo fui,
apero al menos no fingía.
te mostré mis cicatrices sin orgullo,
miedos sin disfraz,
amor sin condiciones.
y tú me diste frases bonitas y actos fríos,
días largos de distancia emocional,
y noches de ausencia aunque estuvieras a mi lado.
Me dijiste que era “demasiado”,
y tal vez sí… pero “demasiado honesto”, “demasiado leal”, “demasiado tú”.
(verso)
No te culpo por no haber sabido amarme,
te culpo por haberme hecho creer que sí podías.
Por haberme ilusionado con palabras que no pensabas cumplir,
párame hecho cómplice de tus carencias
como si yo tuviera que sanarte con mi presencia.
Yo era amante, no terapeuta.
er compañero, no sombra que se adapta a tu luz