[Intro – Latín]
In silva obscura solus manebat,
vox ventorum nomen eius clamabat.
Cor maledictum, fato ligatum,
amor vetitus, aeternum damnatum.
[Coro – Ópera]
Ah— amor interdictus!
Lux et umbra en un solo latir,
Dos destinos escritos en sangre,
Que el cielo jamás dejó unir.
Ah— amor interdictus!
Grita el alma, tiembla el altar,
Si amar es pecado eterno,
Que el infierno nos quiera abrazar.
[Estrofa I]
Vivía el brujo donde el sol no entraba,
entre raíces, sombras y ritual,
los animales huían de su nombre,
el mundo humano le llamó fatal.
Sus manos sabían curar y maldecir,
su voz podía al bosque dormir.
[Estrofa II]
La princesa cruzó el bosque una tarde,
huyendo del oro, del trono y la ley,
perdida encontró unos ojos oscuros
que no la miraron como una rey.
No vio un monstruo ni un hechicero cruel,
vio a un hombre cansado de ser infiel.
[Estrofa III]
Él le habló con palabras antiguas,
ella escuchó sin miedo ni cruz,
le contó del peso de su condena,
ella respondió con ternura y luz.
Entre runas, fuego y silencio gris,
nació un amor que no debía existir.
[Estrofa IV]
Pero el reino gritó su sentencia,
“Magia y corona no pueden amar”,
la sangre real no besa maldiciones,
el bosque no aprende a reinar.
Campanas lloraron, la espada cayó,
y el destino su veredicto firmó.
[Estrofa V]
La princesa volvió hecha leyenda,
el brujo quedó sin voz ni poder,
dicen que aún canta en noches de luna
un aria que duele al nacer.
Porque amar fue su hechizo final,
y perderla… su inmortalidad.
[Coro – Ópera]
Ah— amor interdictus!
Lux et umbra en un solo latir,
Dos destinos escritos en sangre,
Que el cielo jamás dejó unir.
Ah— amor interdictus!
Grita el alma, tiembla el altar,
Si amar es pecado eterno,
Que el infierno nos quiera abrazar.
[Verso Final – Rap]
Dicen que el amor no entiende de coronas ni ley,
pero la historia la escriben los que ganan el rey.
Brujo sin reino, princesa sin voz,
dos mundos chocando, pagando los dos.
Él tenía magia, ella tenía un nombre,
pero ninguno eligió lo que el destino esconde.
Si amar fue delito, culpables los dos,
que juzgue la tierra, que absuelva el dolor.
Porque en cada hechizo quedó su verdad,
no hubo castillo más fuerte que amar.
Y si el tiempo los borra, si el mito se va,
que el bosque recuerde lo que el mundo negó ya.
[Ambientación y Transiciones]
Entre cada sección, se escuchan efectos de viento susurrando entre ramas, campanas lejanas que marcan la sentencia, ecos místicos que envuelven la voz y orquestaciones dramáticas y potentes que reflejan la tensión y el drama de este amor prohibido.
La transición del coro operístico al metal sinfónico en las estrofas lleva una explosión sinfónica con guitarras eléctricas fusionadas con violines en crescendo para irradiar tensión y poder.
El cierre con rap melódico se introduce con un oscuro beat atmosférico, sintetizadores inquietantes y percusión hipnótica que sostiene la narrativa moderna y cruda del verso final.